La industria del restaurante es un lugar muy salvaje en donde se trabaja. Los dueños y managers de los restaurantes frecuentemente toman acciones para evitar castigos corriendo a sus empleados en una variedad y maneras legales e ilegales. Violaciones de las leyes de protección al trabador – desde no pagar sueldos o tiempo extra, hasta condiciones muy peligrosas en el trabajo, discriminación racial y sexual – todas son muy comunes. En adición, los managers de los restaurantes, como todo manager, creen que la mejor manera de motivar a sus empleados es por humillación, intimidación, favoritismo y haciendo que diferentes grupos de trabajadores/as se pelen entre ell@s mismos basados en la raza, genero, clasificación de trabajo, estatus migratorio, y muchas otras cosas. La compañía de Cheesecake Factory es un ejemplo que ilustra estas condiciones.
Cheesecake Factory es buena hacia los inversionistas y clientes que les disgusta la nutrición, y recientemente abrieron su nonagésimo restaurante. Su formula de éxito es abrir restaurantes de alta calidad en centros comerciales. El Cheesecake Factory es uno de los restaurantes con más ganancias en los Estados Unidos, con doble de ventas por cada pie cuadrado en el promedio de la industria. La localidad en San Francisco, arriba de un Macy’s Union Square, tiene casi 300 trabajadores/as y reportan traer mas de 18 millones de ventas anualmente.
Iniciativas e imperativos para cortar los costos de su oficina corporal dirigió a los managers de la tienda a negar descansos a sus trabajadores/as hasta marzo del 2003. Una ley del 2000 estableció que cada día que l@s trabajadores/as perdían su periodo de almuerzo pagado de 30 minutos o su periodo de descanso de diez minutos, tienen el derecho de ser pagados una hora. Como trabajadores/as en el negocio a través del estado demandaron su derecho a demandar a sus empleadores por negarles sus descansos, los managers de Cheesecake Factory anunciaron que de su generosidad de su corazón, les empezarían a dar descansos solo y cuando los trabajadores/as se reportaran una hora temprano al trabajo, doblaban servilletas por 30 minutos, tomen su descanso de almuerzo, y después trabajar tiempo completo. Esta práctica no popular dirigió a Cheesecake Factory a implementar un sistema de “repartir” que requirió que l@s servidores dieran un tip de $5 dólares a sus ayudantes servidores/as, efectivamente pagando por los descansos. Tres exasperadas meseras en San Francisco fueron a la oficina del DLSE en California para aprender de la ley.
El personal de DLSE les dijo que podían hacer una demanda con un abogado privado o llenar reclamos de salario individuales que DLSE dice que pueden resolver dentro de tres meses sin un costo de abogado o una litigación muy tardada. Las líderes de Cheesecake Factory Marilyn Smith y Laura Lannon esperaban ganar justicia muy rápido organizando 70 trabajadores/as a llenar reclamos de pagos individuales. Pero paso que Cheesecake Factory no tenia intención de cooperar con la investigación y el DLSE, una agencia estatal responsable en aplicar las leyes del trabajo no esta interesada en continuar el caso.
Cuando Jóvenes Trabajadores Unidos encontró a l@s trabajadores/as de Cheesecake Factory un año después cuando hacíamos alcance educativo acerca la nueva ley del salario mínimo en San Francisco, sus reclamos no habían llegado a ningún lado mientras la administración de Achwarzenegger había cortado los fondos del presupuesto para DLSE. JTU entrenaron a l@s trabajadores en una estrategia de campañas, tácticas, mensaje de medios, y leyes de labor. Y de este proceso l@s trabajadores/as decidieron lanzar una campaña para usar la presión del público y acción directa para forzar a la compañía a pagar los salarios de reclamo más rápido en vez de seguir ignorandol@s.
El nuevo comité organizativo formado en Cheesecake Factory salio al publico en junio después de tener una reunión con mas de 30 trabajadores/as donde salieron estas demandas: dar el pago completo, alto a la represalia, apelaciones, y reformar el sistema de “repartir” pagándole al servidor que apoya un salario mas alto sin tips. Dentro de dos semanas, una docena de trabajadores/as en Cheesecake Factory marcharon al restaurante con una carta firmada con más de sesenta trabajadores/as en apoyo de estas demandas para dársela al Manager General Jeff Resnick. Laura Lannon leyó la carta en vos alta en el lobby del restaurante mientras el Sr. Resnick frenéticamente llamaba a la policía.
La campaña siguió hasta el verano. Organizándose alrededor de las demandas, nosotr@s aumentamos el numero de peticiones hasta llegar a casi 200 trabajadores/as y empezamos a unir a la (de mayoría blancos y jóvenes) servidores enfrente del restaurante con l@s (de mayoría inmigrares latin@s) trabajadores/as en la cocina. Aprendimos que Cheesecake Factories esta feliz quitándoles a servicios de saneamiento al igual que prácticas de labor. L@s trabajadores/as reportaron problemas de drenaje que provenían del que el restaurante no tenia el drenaje suficiente para el volumen de trabajo. Esto llevo a la inundación de agua del drenaje hacia la cocina, el agua ya no corría o a veces solo el agua caliente. El fin de semana del cuatro de julio, el agua caliente se acabo y en ves de cerrar el restaurante, la administración reporto instrucciones a los lavaplatos a poner los platos en agua con temperatura normal y mandarlos otra vez con los clientes.
Con más acciones directas llegaron más victorias. L@s trabajadores/as de Cheesecake Factory empezaron a pasar volantes a los clientes acerca todos estos asuntos. Y en agosto, mucha gente llamo a la oficina de las corporaciones que hizo que la compañía anunciara dos días después que implementarían nuestras demandas a nivel estatal para un salario más alto a las personas que ayudan a los servidores. Al mismo tiempo el San Francisco Bay Guardian escribió un artículo acerca el caso de Cheesecake Factory. Y el día del trabajador, más de 30 trabajadores/as y otr@s miembr@s de JTU hicieron una manifestación enfrente del restaurante. La administración estaba tan asustada que nosotr@s planeábamos entrar al restaurante que mandaron a traer a los a managers de la oficina principal de la corporación, ellos pusieron un manager para vigilar la entrada en la cocina con un sartén, y pusieron policías de San Francisco en cada entrada del edificio. Después ese septiembre miembr@s de JTU pasaron volantes a l@s clientes en la gran abertura de la tienda de Corte Medera.
En septiembre 29, El presidente de los supervisores Matt González se unió con setenta miembr@s de JTU para protestar al Cheesecake Factory y demandar que adoptaron un código de conducta firmado por noventa trabajadores/as de CCF para mejorar las prácticas del trabajo. Con tanto caos en la calle y en el lobby, el supervisor González fue seguido por una cámara de KQED hacia el restaurante, donde el manager Resnick y el manager de área George Gundry negaron discutir las preocupaciones de l@s trabajadores/as. Envés de platicar acerca sus propios empleados para mejorar las condiciones de trabajo y cumplir con las demandas, la corporación de Cheesecake Factory decidió que ya avían tenido demasiado y entraron a una mediación con un abogado en el sur de California para negociar las demandas en San Francisco y otras demandas en contra ellos.
Mientras l@s miembros de JTU decidieron apoyar las negociaciones de las demandas, nosotr@s reconocimos que no mejoraría todos los demás problemas en el trabajo nomás el asunto de los descansos. Entonces nosotr@s obtuvimos las firmas de cinco miembros de la Mesa de Supervisores y lideres comunitarios para una petición de Apelación de Justicia para la compañía pidiéndoles que no solo con un arreglo, si no que Cheesecake Factory sea un buen modelo de condiciones en el trabajo en todas las cosas. En noviembre, JTU llevaron esta Apelación de Justicia con el supervisor Chris Daly y sostuvieron una bullíosla protesta enfrente del edificio.
Y sin sorpresa, sale que el negarles el descanso era la punta del iceberg en Cheesecake Factory. L@s trabajadores/as reportaron un arsenal de humillaciones en las manos de Manager General Jeff Resnick y su equipo de managers que manejaban el restaurante como en una misión con un par de tipos malos. Horarios erráticos rutinariamente hacia a l@s trabajadores/as perder sus beneficios de salud sin aviso; trabajo sin paga en varias formas era muy común; y algunos de l@s trabajadores/as les deducían dinero de sus cheques por almuerzos que nunca comieron. Envés de seguir las leyes las cuales requiere que les den un descanso con turnos de 8 horas, Cheesecake Factory a escogido dar horarios a l@s trabajadores/as por turnos menores de 6 horas y no pagar mas de eso o en forzar a l@s trabajadores/as a irse cuando llegan a 6 horas en punto aunque eso significa perder los tips que ganaron. Lo profundo y ancho de la injusticia hacia l@s trabajadores/as en Cheesecake Factory hace claro la necesidad de tener una presencia organizada constantemente en la industria de los restaurantes para mantener a los despiadados empleadores controlados.